Creer
que es solo mía por unos minutos me insita a perderme en la locura de
sentirla, de desgarrarle el alma y dejar mi huella, porque aunque este
con otra, algo de ella es mío, quizás es lo físico pero… Es mío! Su
cuerpo, su ser, más de una vez, sus manos en mi espalda, su pelo en la
cama, sus dientes en mis labios, sus piernas forzando las mías, sus ojos
perdidos, mi boca marcando su cuello, todo eso y más me obsesiona a la
hora de dejarla...
Podría
pasar días sintiendo solo su cuerpo atado al mío, sintiendo la fuerza
de la excitación que puede llegar a provocar su mirada, erizando su piel
por cada caricia que pueda regalarle, besar cada extremo de su cuerpo pero,…
ahora que ya se ha ido, me quedo con la sensación más dulce de su piel,
no es necesario tenerla aquí ni tenerla por siempre, con solo haber
pasado por mis brazos, me da satisfacción y alegría para mantenerme
firme a la tentación de no volver a tenerla más, porque esos amores son
solo para disfrutar, para sentir, para vivir el momento del éxtasis y el
indescriptible frenesí…
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